Me levanto, desayuno y me dirijo a la facultad. Allí tengo que estudiar para dentro de dos días Organización Industrial y Regulación Automática II (suman 13.5 créditos). Una es de cuarto y otra de quinto, y sus temarios se solapan en un punto (que además) resuelven de distinta forma. Debo asistir, también, a siete horas de clase a las que no puedo faltar hoy.
Me paso el día pensando en mi amado director, que, tengo la intención, será protagonista de un falso documental sobre su corta y trágica vida y su legendaria obra. A la vez, llevo junto con Urko el proyecto de animación "Camino a Industria", del que vamos a terminar pronto un tratamiento para pedir ayudas a desarrollo del guión (de las subvenciones del Gobierno Vasco). Con el tema del director, tengo que llegar pronto (un mes) al cierre del plazo de las subvenciones de la comunidad de Madrid.
No me falta tiempo para darle unas vueltas al proyecto de fin de carrea y su vinculación con la puesta en marcha de una pequeña empresa. Energías renovables es a lo que le pego últimamente.
Termino el DVD de presentación del grupo-boutique creativa-audiovisual que nos estamos poco a poco montando unos colegas y yo. Por otra parte, hablo con mi madre sobre la posibilidad de meter el pico en la producción de publicidad. Así cubro el tema artístico-supervivencia.
Ordeno los apuntes, antes de irme a la cama, que estudiaré el día siguiente y procedentes de unas fotocopias que a la tarde, entre clase de regulación y optoelectrónica, he hecho de unos compañeros.
Apago la luz y me siento al ordenador, para dar forma al tercer proyecto de largo que intento llevar paralelamente, el del chico, la chica, el coche y el viaje. Avanzo en las intenciones formales, estilísticas, argumentales y de personajes. Me quedo contento con lo productivo de la media hora inmerso en música y redacción y me meto a la cama a leer algo más de 1984.
Ese ha sido mi día de hoy. Y el de mañana será similar. ¡Que lo sean todos!